Anoche, después de una larga espera, Edel trajo las bicis que compramos a la casa.
¿Qué hicimos? Las bajamos del carro, y nos montamos de INMEDIATO.
Le dimos tres vueltas a la calle de mi casa -que son en bajada, lo que significa que luego son en subida- quedamos bien mamados y dormimos muy felices.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Estoy muy feliz.
Ya quiero irme a la casa para montarme otra vez -así me esté doliendo el culi bastante porque aún no me acostumbro a la silla- y retomar todos estos años perdidos de ejercicio y diversión.
Nunca pensé que YO diría “ejercicio y diversión” en una misma oración, pero ya ven, ese es el poder de LA BICI.
Miau you later.


